domingo, 20 de septiembre de 2026

Si me miras


Que me miren esos ojitos,
que me miren siempre a mí,
y que encuentren en mis ojos
una razón para sonreír.

Que me miren cuando callo,
cuando hablo, cuando sueño,
y que sonrían tan solo
porque saben que los veo.

Que esos ojitos me busquen
aunque el mundo esté de prisa,
y que al encontrarse con los míos
se les escape una sonrisa.

Porque no pido demasiado:
solo quiero, entre mil miradas,
que esos ojitos tan bonitos
me miren como si no existiera nada más.

miércoles, 16 de septiembre de 2026

A un solo paso


El hombre oscila entre el anhelo de morir,
por la esperanza de un descanso,
y el deseo feroz de vivir intensamente,
porque esta vida 
aunque duela
es la única que conoce.

Y, sin embargo,
la vida, con todas sus promesas,
no ha hecho más que enseñarnos la felicidad
desde lejos;
ponerla al alcance de las manos
y retirarla un instante antes de tocarla,
dejándola siempre allí,
a un solo paso,
como si un paso pudiera durar toda una vida.

Entonces,
qué tan necio puede llegar a ser el hombre
para consolarse con la idea de un descanso
al otro lado del abismo.

¿Qué sabemos de eso?

Si esta vida que hemos recorrido,
esta que hemos visto amanecer,
esta que conocemos por el tacto,
por el hambre,
por las lágrimas,
por algún instante de dicha,
se nos antoja tantas veces mezquina,
¿por qué habríamos de confiar nuestra última esperanza
a una existencia cuyo nombre, sin rodeos, es muerte?

Quizá sea una patética soberbia
imaginar que el silencio será descanso,
que la ausencia será alivio,
que detrás de la última puerta
alguien habrá preparado una cama
para liberarnos del cansancio.

Porque nadie ha vuelto del otro lado
con el descanso entre las manos.

Y mientras tanto,
aquí queda la vida:
imperfecta,
cruel a veces,
pérfida y burlona,
capaz de acercarnos la felicidad
solo para enseñarnos cuánto duele perderla.

Pero también honesta,
siempre franca.

Y quizá esa sea toda su ventaja
frente a la muerte:

que mientras quede vida
quedan todavía posibilidades,
por pequeñas que parezcan,
de alcanzar aquello
que tantas veces estuvo
a tan solo un paso.